La isla de Gran Canaria – Sanmao

Posted on 30/12/2013

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Gran Canaria

Gran Canaria (Photo credit: freakyman)

Fragmento del libro de narraciones “El camello que lloraba” del año 1977 (哭泣的駱駝) de la escritora taiwanesa Sanmao. Concretamente, se trata del último fragmento del capítulo titulado “Viaje campante por siete islas” (逍遙七島游), dedicado a “La isla de Gran Canaria” (大加納利島).

Antes esta era una isla tranquila con escasas huellas humanas. Hace 10 años, los turistas europeos sedientos de luz del sol empezaron a generar un constante crecimiento económico, llenaron de embarcaciones el magnífico puerto durante todo el año y dieron a la isla un estatus superior. Desde que el gobierno español abrió su economía declarando este lugar un puerto libre, abarrotan las calles tiendas de aparatos electrónicos, relojes y, en general cosas con mucha carga de impuestos. La atmósfera de esta ciudad caótica a menudo me recuerda a la de Hong Kong: las calles están llenas de turistas cuales abejas sin cabeza; el desasosiego se apodera de la mente al caminar por ellas.

Una vez le pregunté a un compatriota, el señor Ju Ziqu, que trabajaba en la industria pesquera, qué le parecía la isla de Gran Canaria. Él la visitaba varias veces al año por su negocio de pesca, y me dijo que le parecía una ciudad sin encanto, horriblemente ruidosa, por no hablar de la cultura. Me pareció una explicación muy precisa de la ciudad, porque a mí tampoco me gusta nada. Es por eso que la casa de Hexi y mía se encuentra lejos de allí, en una zona residencial al lado del mar. Pero también agradezco su prosperidad: es una ciudad muy accesible, entres por donde entres te encuentras con buenas carreteras. Vivir a las afueras no es para nada impráctico.

Los plátanos, el tabaco, los tomates, los pepinos y los turistas son el modus vivendi de Gran Canaria, especialmente los turistas norte-europeos que vienen a raudales en aviones chárter. Normalmente se quedan durante más de 3 semanas y luego se van. Los turistas mayores se quedan medio año a pasar todo el invierno. Como la isla está justo en frente del desierto del Sahara no llueve en todo el año, la luz del sol lo baña todo, hay un clima primaveral constante, sin variaciones claras de estaciones. En 1532 kilómetros cuadrados de superficie, viven cerca de 500.000 habitantes. Si lo comparamos con los turistas que pasan aquí el invierno, como aves migratorias, hay más turistas que habitantes.

El aeropuerto de aquí es lujoso y amplio, con un sinfín de vuelos diarios que van a todas partes del mundo. Las playas de la parte sur de la isla están llenas de hoteles. En la isla hay muchísimos restaurantes chinos, sus clientes son sin embargo los turistas norte-europeos, porque la gente de Gran Canaria aún no ha dado el paso cultural de probar la cocina china. Lo que es asombroso es que ninguno de mis amigos locales la haya probado, porque con  el incremento de los turistas ha evolucionado mucho su forma de pensar. Ellos en general son aún muy conservadores. Uno de los alimentos más comunes, a parte de las patatas y el pan, es la harina de trigo o millo frita, que no puede faltar, lo que aquí llaman “gofio”. Los productos de fuera, aunque vengan de España, no son aún muy aceptados. Las chicas de aquí se casan pronto, si a los 22 años no tienen novio, sus padres ya están ansiosos.

Aquí, como en Shantou en China, también les venden a los turistas manteles y servilletas bordados con flores como principales suvenires. A parte, debido a la presencia de comerciantes indios y marroquíes, los bazares son los centros comerciales de los turistas, donde se venden productos de fuera: la porcelana y objetos decorativos orientales tienen aquí un gran mercado.

El año pasado, hubo mucho alboroto por aquí debido a que un médico y su asistente, y mucha otra gente local, vieron un objeto volador no identificado, comúnmente llamado platillo volante en el norte de la Isla de Gran Canaria. La noticia apareció incluso en el periódico chino Dahua Wanbao.

De hecho, Deng Niken (鄧尼肯) en el libro “El misterio de la civilización prehistórica” (史前文明的奧秘) revela el enigmático hecho que supone una estructura insólita de más de 280 cuevas en Gran Canaria. Deng Niken cree que estas cuevas han sido perforadas por astronautas mediante algún tipo de herramienta lanzallamas o láser, en definitiva, que no han podido estar formadas por causas naturales ni construidas por gente común. Al haber leído este libro, he ido a caminar por estas cuevas un par de veces para verlo, y sencillamente no se entiende de donde han salido.

Las leyendas sobre platillos volantes se explican a menudo por aquí. Solamente el año pasado, durante un año, en Fuerteventura y en Tenerife, los vieron más de 1000 personas. El 30 de marzo un periódico local español publicó dos  páginas enteras sobre la cuestión de los OVNIS en Gran Canaria.

Yo misma los he visto dos veces en el Sahara. Una vez fue por la noche, a lo mejor me engañaron los ojos, cuando anochecía en una población por debajo del desierto occidental. La segunda vez, cuando apareció el OVNI, la ciudad entera se quedó sin electricidad, incluso los coches no se movían. Se mantuvo suspendido durante unos cuarenta minutos totalmente quieto. Lo vieron 1000 personas, claro que también podría haber sido un globo. Sólo que cuando se elevó, daba todos sus giros en ángulo recto, algo inexplicable,  y luego se retiró.

Las Islas Canarias están solamente a 100km enfrente del desierto del Sahara, cosa que se puede considerar muy práctica para la invasión de platillos volantes.

Lo que acabo de contar es simplemente como una de las anécdotas que he escuchado contar estos últimos meses en Gran Canaria, nada más.

En la zona rural donde vivo aún hay bastantes campesinos que cultivan tomates, son cordiales y bien educados, siempre me traen una gran bolsa de tomates cuando hacen la cosecha, son unos vecinos encantadores. En general, la gente es honesta y simpática. A pesar de no tener un clima que diferencie las cuatro estaciones, que hace a la gente intolerante, a mí me apetece seguir viviendo aquí, hasta el día en que Hexi y yo tengamos que emprender un viaje hacia la próxima estación desconocida.

Las Islas Canarias son un paraíso turístico, tener que describirlas en este relato tan corto es una lástima. Espero que algún día el lector pueda venir a visitar este archipiélago, asumo que en los ojos de cada uno, el mundo que yo he descrito de forma superficial, se verá bastante diferente.

Traducción del chino: Estel Vilar

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